sábado, 19 de marzo de 2016

Jorge W. Àbalos


Guilli Llampa

Guilli Llampa murió en la puna jujeña. Su muerte me despierta un dolor profundo, casi visceral. Se que su recuerdo me mortificará siempre ; porque para mi, él se morirá mil y mil veces.
Ese collita moreno, de ojos ligeramente rasgados, de cabello áspero y renegrido, con ojotas, poncho de llama y sombrero ovejuno, Güilli el pacífico, el benévolo, el dulce, el suave, como su apellido quichua lo sugiere, se murió porque quiso aprender a leer. El  deseaba agrandar el horizonte que le cerraban los cabrosos picos andinos; y día tras día, trepando cerros, bordeando hondonadas, bajando cuestas iba a la escuela silvestre en donde con un grupo de changos como él, aprendía el abecedario y comenzaba a comprender que pertenecía a una patria mucho más grande de lo que sus montañas le dejaban ver.
Esa fría tarde, Güilli regresa de la escuela a su casa. El camino es largo y escarpado, pero él es un montañés con pulmones de altura y pantorrillas de acero. Su sobado libro de lectura - que le muestra niños rozagantes, limpios, de blancos guardapolvos- y su cuaderno de desprolijas hojas de puntas enrolladas, llenas de signos escritos trabajosamente al lado del fogón, se aprietan en su mano. Güilli  camina y camina.
En su rancho de piedra y barro lo espera el abrigo seguro, el fuego encendido, el locro humeante y la tibieza acogedora de su madre. Apresura el paso; él piensa ahora e la tortilla cocida al rescoldo. Al alcanzar una meseta, un ramalazo de viento helado lo conmueve. Unas rocas le ofrecen refugio tentador. Descansará un rato y luego seguirá. Se acurruca y se siente cómodo. Poco a poco va cayendo en una grata modorra. En el cielo azul Chaska Koyllur el lucero, ha comenzado a brillar tenuemente; Güilli se ha quedado mirándolo …
(Guilli Llampa duerme tranquilo. Un gran suri blanco, el Espíritu de la Montaña, vigila su sueño y lo arropa con sus alas Chaska Koyllur, como un gran ojo del cielo, lo mira).-

 Naciò  en 1915 en la ciudad de La Plata. Considerado como uno de los mas sobresalientes escritores de Amèrica en los últimos tiempos, Jorge W. Abalos, supo ganarse el afecto de quienes lo conocieron, asi también de sus lectores, a través de su benemérita obra comprendida en el área de la ciencia y la literatura
Publicò: Shunko” (traducido en varios idiomas), “Animales, Coplas y Leyendas”; “Norte Pencoso”, “Que sabe usted de víboras”, etc; tiene además publicado 60 trabaos sobre investigación científica.


Jorge W. Abalos, falleció en octubre de 1979, en la ciudad de Còrdoba, donde residía desde hace tiempo.-

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