sábado, 19 de marzo de 2022

Libros

 

Tinaja  mujer (poemas), de Irma Droz. Santa Marìa de Punilla (Còrdoba) Argentina.
112 pàg. 21 cm x 15 cm. ISBN 978-987-4996-06-0.
Pròlogo: Marìa Teresa Andruetto.
Ilustraciones: Raùl E. Ledesma (Técnica en Punta Seca)
Ed. Quo Vadis Ediciones. Mayu Sumaj (Còrdoba). Argentina
2º Ediciòn
2016.-
 

Esta es mi pequeña historia,
para un destino de cántaro apacible,
donde hubo un tiempo de greda desierta
y una edad para el surco y la siembra.
 
                                                     pàg. 15
 
Voy caminando
 
Voy caminando las calles de mi pueblo,
donde no acaba de morir la tarde
y he sentido de pronto,
como si fuera a terminar el tiempo…
Voy caminando las calles de mi pueblo
y el tiempo ya se acaba
bajo las plantas de mis pasos …
Sobre mis hombros,
se ha puesto a descansar la tarde …
 
Ha comenzado a terminar el tiempo
y las gentes pasan
o están, simplemente.
 
Yo sigo, calle arriba,
bajo el pesado gris de la distancia.
Mis pasos hieren el rumbo,
mientras mis manos  resbalan
el espacio del tiempo que se acaba …
Voy remontando  las calles de mi pueblo,
donde ha empezado a terminar mi tiempo,
mientras no acaba de  morir  de la tarde.
 
                                                         pàg. 19
 
Payaso
 
No sé en qué  etapa de la vida
Me habré metido en su traje.
Mis ojos, casi de niño,
descubrieron que la pena
andaba suelta en la casa …
Después, la encontré en la calle,
en la gente, en el trabajo…
Por eso, al doblar la esquina
me sorprendieron bailando
con un traje de colores
y una sonrisa pintada …
Me tropecé con la envidia
y el cerco de la ignorancia.
Los que no me comprendieron
difamaron mi entusiasmo.
Yo sé que fue una batalla
que gané cuando sentí
que la pena se mudaba,
y una cascada de risas
iba ganando la calle …
Guardo unos ojos de niño
por si va tras de mis pasos,
para derrotarla, al fin,
con  un payaso en mi piel
y un cascabel en el alma.
 
                              pàgs. 21/22
 
Otoño
 
Hojas …
Dorado que se quiebra
junto a la huella del camino.
 
Viento …
Caricia arrebatada
en los cabellos del olvido.
 
Siesta …
Melodía solitaria
para el tiempo detenido
 
                                 pàg.31
 
Tinaja de mujer
 
En el antiguo silencio
de cada vasija añera,
me parece adivinar  tu corazón
Madre Tierra.
El calor de tus entrañas
está vibrando en el rojo
de cada tinaja niña
que arranca de  tu vientre,
porque son ellas tus hijas
Pacha Mama del silencio;
carne de tu misma carne,
fruto eterno de tu suelo …
Tu hombre barro, el que te habita,
el que recibió el aliento
de aquel Eterno Alfarero,
quiso acariciar tu piel
y en esa caricia tierna
se fue moldeando el amor,
hecho tinaja de tierra.
Tinaja Madre, que abriga
un secreto hecho promesa
depositado en su seno.
Sólo ella puede guardar
los milagros de la tierra,
porque ha templado sus carnes
en el calor de la hoguera
que enciende el amor eterno …
 
 
¡Yo soy Tinaja Mujer,
desde el principio del tiempo!
que se ha moldeado en las manos
del amor de mi alfarero;
aquel que hizo mi tierra,
surco fecundo en la siembra
y se fue tornando en llama,
para templarme en su hoguera!
Por eso, hoy guardo un milagro
muy adentro de mi seno,
que va curvando mi vientre,
para albergar con tibieza
este destino de hijo,
que ya está soñando el sueño de tinaja,
Madre Tierra,
o enamorado alfarero.
     
                                                     pàgs. 65/66
 
 
Luces y sombras …
 
Desde la altura de mis años,
la vida me impone una pausa;
y entonces, aparecen las imágenes,
las reconozco, me rodean.
Algunas son luminosas, otras oscuras …
Necesito Luz
para llegar al final de mi sendero.
 
Luces y sombras …
Tal vez fueron necesarias
para reconocer la huella.
 
Presiento heridas en mi Tinaja.
Ya no puedo remediarlas…
Pero en la esencia de obsidiana
que el Universo me concede,
aún recojo el agua fresca de la Vida,
para el ritual de nuevas madrugadas,
palpitante y sutil
Purificada y dispuesta.
 
                                               pàg. 106
 
 
 
…Y este es mi barro
acrisolado en cántaro.
Tan esencial y simple como el agua.
Cálido, como la tierra primitiva.
Mujer-Tinaja, porque Dios lo quiso.
Por el Milagro de la Vida.
 
“… Y si la sed he de calmar de alguno,
que haga durar mi barro, todavía”
 
                                               pàg. 107
 
Irma Droz. Poeta, escritora.
Naciò en Còrdoba Capital. Reside en Santa Marìa de Punilla (Còrdoba) Argentina.
Publicò: Tinaja Mujer (poemas)- 1º edición (2003): Mamà Poroto y Puni, la gotita (cuentos para niños); Campanas de papel (poemas); Cautiva, Francisca 
Adaro (poema èpico).

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