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viernes, 19 de junio de 2020

Libros


Memorial  de cenizas, poemas de  Josè Luis Frasinetti, La Plata (Bs As). Argentina.
80 pàg. 23x15 cm. ISBN 978-987-1844-66-1.
Imagen  tapa: “Otoñal” (òleo sobre cartón)  Josè Luis Frasinetti
Comentario contratapa: Guillermo Eduardo Pilìa.
Editorial: Hespèrides (La Plata). Argentina
2019.-

IX

salíamos cuando los campos
exhalaban el vaho de los yuyos

el sol caìa rojo en las lagunas
y balaban al fondo las ovejas

ser o no ser
la brisa y los secretos
que a veces inventábamos
para vernos crecer entre los cardos
azules de volver por este cielo
abierto a la aventura de los primos

la niebla de los campos
incendia e corazón de las palabras

gritábamos y andábamos de prisa
espantando los teros
buscando la nidada de los astros
en el cielo encendido de la noche

allà la cruz del sur
las tres marìas
y el ansia nos volvìa
a un nosotros tan nuestro
que la sombra era sombra
y apenas escuchábamos las risas
entre mareas de luciérnagas fugaces

tintineaban las luces
                        arriba
como abajo
de los sueños

el vaho de la tierra
nos inventaba duendes en la noche

y allì estaban los otros
 bajo la oscura copa de un aromo
hablando de las cosas de la vida
gastando los cigarros
y memorias
para vernos volver
cansados por un tiempo
que es sin tiempo

                           pàgs. 25/26


XXI

 las flores de los cardos andan sueltas
y nosotros perseguimos las torcazas

niños nos vamos por la piel del mundo
al fondo mismo de la tarde

envejece  el silencio
de algún modo
los días parecen
a amapolas dormidas
de otros huertos

perseguimos las formas de las nubes
por la humedad más fresca de la tierra

nos tatuamos el sol
y robamos en altas alacenas
el pan de chicharrón de nuestras tías

perseguimos las formas de los cardos
soplamos y reímos

un poema se esconde
en las rojas ciruelas del crepúsculo

andamos por la quinta
encañando la vida que nos crece

somos tan altos como los tomates
y buscamos el cielo
acaso el sol triunfa entre las nubes
cuando el aire se llena de ilusiones
nos quedamos vacìos
y algo de flor que vuela
nos delira los sueños
como flores de cardos
como nubes
mientras se escribe al fondo de los baldes
tanto cielo de fuego
en la poesía

                         pàgs 53/54

XXVI

cuando las madres miran
hacia alguna parte
los hijos andan solos por el mundo

ellas miran la casa
ven largos los pasillos de los sueños
ven los hijos corriendo por los cuartos

´cuando las madres miran
hacia adentro
los hijos tienen sed y beben vino

la oscura cacería de la vida
los hace andar el tiempo
de una presa que fuga

entonces
solo esbozan la sonrisa
de saberlos perfectos

cuando una madre mira
hacia la noche
algún dolor llovizna en la memoria
y de pronto amanece

                               pàg. 62


XXXIII

para ganarme el cielo de mis tìos
       molì  maíz
       carpì los surcos viejos
encendí hornos de barro
    para cocer el pan de cada dìa

los primeros bostezaban de cansancio
debajo de los sauces
y yo bombeaba al sueño fresco de los sapos
frente a surcos de ajíes y tomates

en los zarzos cercanos
los primos desgranaban la dulzura
escondidos  del tiempo
yo los miraba ocultos de la ausencia
gritando desde altísimos perales
viendo llover la tarde entre sandìas

por ganarme ese cielo de mis tìos
anduve por el viento
me hice amigo del agua y de la tierra
y con el fuego limpio del poema
salì a cazar nubes
por los cuartos.

                         pàg. 72


XXXV

a prima la trajeron las cigüeñas
dicen tìas
de noche

la voz tenía la vejez de un cuento
que alguien repite
para niños tristes

yo que veìa el vuelo de las aves
no entendía la lógica
pero andaba hechizado de mentiras
entendiendo el idioma de los cielos

los cuentos son inventos o verdad
y las tìas fabulan con la muerte
le inventan moralejas al olvido
y asì las recordamos
ahora que hay sol y llueve
eran bajas y rubias
como espigas de trigo

tenìan la inocencia
secuestrada en los cuartos

hablaban con los sapos y las calas
bombeando el agua fresca

a prima la trajeron las cigüeñas
y yo pensaba el viaje
desde lagunas bajas y barrosas
y en ese rìo lleno de bondad.
que aflora por sus ojos
siento el aire moverse entre los sauces
como si hubiera tìas
como si hubiera un pacto
con la muerte

                      pàgs. 75/76

Josè Luis Frasinetti. Poeta, cuentista y artista plástico
Nació en General Belgrano (Bs As) Argentina.
Publicò: Ancestros del Rosal (poesía), Jardines del Tiempo (poesía).,Alba de cuervos rojos (poesía), El cáliz de las horas (poesía), Cuadernos del recuerdo (poesía) Reino de copas (cuento), Intermezzo (poesía) Voces del duende que pasa (poesía infantil) Fugas (poesía).Cuarta pared (cuento) 

jueves, 19 de marzo de 2020

Libros



Vuelos del alma - Retazos de vida(poemas), de Raceli Colla Pèrsico, Bialet Massè (Còrdoba) Argentina.
76 pàg.  147x210 cm.
C.E.N. Ediciones. (Còrdoba)
2017.-

            Andar hacia la hondura de los sentimientos, llevarlos
a la palabra y con las alas dl alma volar en ellas. Volar en los
cielos de la vida.

                              pàg. 5

Mariposas blancas

Lluvia de mariposas blancas,
tersa lluvia de alas dibujando arabescos
en el alma.
Mariposas blancas arrullando  rosas,
cabalgando en el aire con color
a infancia.
Traviesos arlequines simulando soles,
en la neblina sutil de
la nostalgia.
Mariposas blancas…;
despuntando otoño en el pálido matiz
de los cabellos,
en el ocre dormitar de
las pasiones.
Lluvia de mariposas blancas.
Llueven en el alma.

                                             pág. 7 


Policromía

Giro en amarillo,
con el intruso del amanecer,
que pinta  sin permiso
la pálida túnica del
alba;
y la enciende en el dorado aletear
de las mañanas.
 Giro con la sensual cadencia de
la fronda,
con el aire celeste de
la tarde,
trémulo aliento de mis versos.
Giro con la rueca de
los colores;
y toda yo…; soy la acuarela vital
del universo.

                                  pàg. 30

Mariposas

Merodean mariposas por el cauce
escarpado de mis venas.
Despierta mi alma en tenue nebulosa
del olvido.
Ruedo lento hacia el abismo
de mis pensamientos,
fondo gris de la
melancolía;
que dibuja sombras
figurando sueños,
en el sinuoso transcurrir de
lo vivido.
Desempolvo algunos y los
encuentro vivos,
palpitando entre mis dedos
tal pequeñas aves,
rescatadas del olvido.

                              pág. 39

Misterio

Los velos del misterio la envolvían.
Toda certeza se perdía en el oscuro
brillar de su mirada.
Toda ella era signo de pregunta,
un marcado interrogante.
En su andar extraño se mecía,
casi parecía que volaba,
ajena al fuego total de las miradas.
Bajo su capa de terciopelo negro,
era un esfinge extraña,
exótica flor de madrugada.

                            pàg. 70

Raceli Colla Pérsico. Poeta
Nació en Balnearia (Córdoba). En la actualidad, reside en  la localidad de Bialet Massè (Córdoba).
Ha participado de diversas antologías y revistas literarias del país y el mundo.
Publicó: Mariposas de luna

jueves, 19 de diciembre de 2019

Libros


La imagen puede contener: texto



Rescoldo de caracoles (narrativa),de Elbis Gilardi, Brinkmann (Còrdoba) Argentina.130 pàg.  21x14 cmISBN 978-987-591324-0.
Ilustraciòn tapa e interiores: Arte y pintura pintura rupestre precolombino. Autores de las mismas: Miriam Marchesi y Rubèn Castorina.
Diseño:  Fabiana Gutièrrez (Brinkman).
Editorial Brujas (Còrdoba) Argentina.
2012.-

Primer Rescoldo

Se agita el mar
en movimiento de gaviota larga.
Se descaracola en espuma rosa.
Sujetan su vientre cuatro flamencos
de la costa.
Lenguaje de caracol. Odisea de rencores.

Caracol que apoya su oído
a otro oído
para traducir el alma
para diseñar la playa …

Lenguaje de caracol
música monocorde en la pulpa
del silencio.

                  pàg. 11

El sonido de los caracoles

¡Mula!,¡mula!,¡mula…!
Intermitentemente, la burla le fue agriando el carácter. Acre por naturaleza. Los inmensos ojos ojos claros se desteñían, motivados por la furia y los deseos de inmolarnos que le aceleraban el impulso
    ¡Mula!, ¡mula!,¡mula…! Asì la apodábamos despectivamente. El apellido no le favorecía para nada.
    Todos corríamos para salvarnos de la torpeza de sus manos. Nos aventajaba en años y en contextura física. Era tan rubia que la piel se  imetizaba con sus cabellos, sòlo era seriedad que la convertía en bruja ¡bruja!, ¡bruja…! ¡mula!, ¡mula…!
 Cuando creció, no olvidò el rencor que nos profesaba, y aunque no conocíamos su paradero (para previamente de una inminente venganza) volvió, la mató, mató a aquella niña que siempre la provocaba con màs empeño. Ahora ya no era niña, era mujer. ¡La mula la matò! ¡Fue la mula…!
  La llevaron lejos, cerca del mar, sola, muy sola, paea atemperar el desorden del alma. Conociò el lenguaje de los caracoles o del mar, o de su propio resentimiento … Caracoles que traducían otros sonidos màs profundos. Los apoyaba a su oído. Escuchaba la música del mar: ¡mula!, ¡mula!, ¡mula…!

                                                    pàg. 13

Tercer rescoldo

El viento del este trae lluvia
y sueño visceral de caracoles.

El viento estibador de trigo
recoge en bolsas  el resto de los panes.

No es suficiente.

Algunos morirán de hambre
otros, comerán por la nueva cicatriz del horizonte…

                                                pàg. 57

La época del poeta

Acà vivió el poeta, en medio de lingotes de trigo maduro. Con el único susurro que anidaba en el fondo de la tierra. Con el calor derretido en los granos de oro.
Sólo por épocas visitò esa casa. Era un bohemio de galera y frack. Amaba la musa, su musa, dueña incondicional de aquellos trigales. Era la mujer, la de los senos turgentes, con rubores frescos y lozanos que diseñaban la redondez de sus mejillas.
Él escribió las paredes de la habitación que compartían con versos de su propia cosecha, la del mes de noviembre, cuando el trigo exhibía sus espigas para que los pájaros elevaran cantos de alabanza.
Acà vivió el poeta. Hace mucho más de lo que el pensamiento se atreve a celar en su mollera.
Una mañana de diciembre, acompañado del remolino del remolino seco y pegajoso del viento del verano, alguien lo vio partir, inundada la galera de gorriones. Ella, la campesina de turgentes senos y rubores oferentes, corrió tras él, nadie sabe que pasó después, aún pulula la incógnita en el imaginario de la gente.
Algunos suponen que se perdió en las exequias del horizonte.

                                                  pág. 71

Elbis Gilardi. Poeta, narradora.
Naciò en San Guillermo (Santa Fè), reside en la actualidad en Brinkmann (Còrdoba) Argentina.
Publicò: Carasucia; Destierro; Entre salmos y mariposas; Identidad del viento; Olor a naranjas; Bilingüismo de lo cotidiano; Un dedo para Tomás Cuatro gatos y una luna; Salomòn, sangre azul