jueves, 22 de diciembre de 2016

Muñeca. Quevedo



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   Herencia


Dejo el perfume de mi acento
El canto que emerge de mi alma
Aprendo del héroe y reciclo
Toda siembra del humano en calma.
Inundo de lluvia los caminos
Que por ellos vuelvo recorriendo
Humedecidos de llantos y quimeras
De paraísos que fueron florecidos.
Tiño de esperanza la nostalgia
Y pongo solidez a mi ternura
Ilumino el amor que llevo dentro
Apreciando el valor de la dulzura.
Arraigo en el nombre de la historia
Comparto mi dicha en mil instantes
Doy mi mano a cuantos peregrinos
A destiempos confiaron en mi ser.
Recuerdo herencia y libertades
Que mañana hablaran de dignidad
Mas solo he sabido ser poeta
Es mi nombre. Mi herencia humanidad! !!


Belleza Interior

La linda belleza
Por dentro irradia
El dulce delirio
Guardando alegría.
La paz en los ojos
La piel eco y brillo
Cantándole al alma
Haciendo el sendero.
Es dulce guitarra
Elevando emociones
Poniendo en el vuelo
Sabor a canciones.
Es gesto de entrega
Presentes recuerdos
Palabra hacedora
Abriendo caminos.
Cauce de ilusiones
Inquietante florece
Y el mundo le premia
Con mil amaneceres.

Seudònimo de Marìa Luisa Quevedo. Poeta y escritora.
Catamarca. Argentina.....

  Daniel Rafalovich

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 Poema
 
Lunas y vendimias han pasado
y ahora me pregunto:
¿que hacías aquella noche
sentada en ese umbral
en una calle desierta, fría
(tu largo negro abrigo
corrido el rimmel de tus ojos
tus ojos enrojecidos mínimos
tu mirada vacilante como un claro espejo
tendido hacia la nocturna luz
del universo)
balanceándote, instintiva,
en un sillón-hamaca imaginario
diciéndome (así, sin anestesia)
"te esperaba"
"tengo sueño"
y "mirá que loca, esa luna"
justo a esa hora
en que la noche del sábado
hierve de máscaras, poses,
ansiedades
y algún dios-cicerone
me regalaba un instante
una noche
un instante
de verdad?
 
Bajo el laurel del patio
 
Bajo el laurel del patio
en la tarde calurosa
mirando los últimos gorriones
que se posan en los cables, las abejas que inspeccionan el malvón
y el árbol de pomelo.
 Mi perro, jadeante, echado a mis pies
  agradecido por la leve brisa que permite respirar
cuando baja el sol. Con la pequeña selva enmarañada a mis espaldas.
  Olvidado del mundo y de la gente, estoy.
  Tratando de aprender o recordar viejas lecciones.
  Limpiando de polvo y telarañas oxidados circuitos.
Un gato se acicala
     sobre una vieja estructura de metal herrumbrado.
  Un rincón de silencio sólo para mí.
   No puedo detenerme en lo poco o mucho que he perdido
ni conjeturar  sobre futuros
ni rutinas ni bonanzas ni miserias.
  Prefiero quedarme aquí mirando el extraño color que toman las cosas
con la última luz de la tarde.
    Recordarme
y no ser olvidado.

 Naciò en Santa Fè (Argentina). Poeta

Claudia Tejeda

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 Credo vegetal
 
Creo en septiembre todopoderoso
creador de polen en el cielo
desde los estambres en la tierra.
Creo en su espalda de helechos
en sus vértebras de hiedra
en su melena de jazmines, creo.
En las uñas de los brotes nuevos
pellizcando el aire
desde todas las macetas.
Creo en la permanencia del diente de león
y en el perfume celoso del incienso.
En los ejércitos de geranio
con sus bayonetas de colores
                         vigilando el patio.
En los cactus que se lustran las espinas
para alojar la belleza anual que los justifica.
Creo en los soles pequeños
en la constelación de los aromos.
En el erotismo de las rosas
en la esperanza blanca que llueve de los ciruelos.
-La primavera tiende su mantel de gramilla
me invita a su fiesta de hormigas embobadas
me regresa al nacimiento
en los anillos de un árbol
hasta su magnífica altura
y la promesa de su sombra.
Vuelvo a ser poeta de las coronas de novia
vuelvo a nombrar colibríes y violetas.
Me vuelvo niña con las manos en el barro
y la fe en los cotiledones
adolescente con flores en el pelo
una mujer que compite con las abejas
una abuela que inventa duendes entre las zinias.
Por eso creo en los ciclos
y en un Dios jardinero que transforma la maleza
en la dulzura de una uvita de campo.-
Creo en el optimismo de la semilla
en el milagro vegetal del edén
por los siglos de los siglos
como signo de vida perdurable.
 
                                                        Amén
 
 

Preservación
 
 Un alarido de hembra
el disparo inaudible
que ahuyenta a los pájaros
en las costillas heridas
y el ardor sobre el labio inconveniente
cuando la voz amorata
y el instinto de conservación
determina la altura de las flores
bajo los zapatos
mientras se completan los anuncios
con domésticas tragedias / fatales minucias
mis hermanas muertas.
 
Pulverizados los pétalos
es tarde para la impotencia.
 
El silencio también es un delito.
 
Naciò en Alta Gracia. Còrdoba (Argentina). Poeta
Publicò: "De hiedras y grietas" y "Como racimo de abejas" “ El rayo imperfecto”
 
              

lunes, 19 de septiembre de 2016

Nº77 -Primavera 2016

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El Rescatador

Publicado en Revista Literaria “Mapuche “. Año 1 – Nº 5-  Agosto-Septiembre de 1982  (impresa)
 
El don de las letras y las Palabras (I Parte)

En esta página recordaremos la correcta aplicación  de las palabras y conoceremos las que  incorpora al diccionario la Real Academia Española.

- El tèrmino inglès  “SLOGAN”, ha sido admitido en nuestro idioma con el agregado de una “e” antes de “ese”: ESLOGAN; y su plural: “SLOGANES”.
- Se dice frecuentemente: “ EL PRODUCIDO DE LAS VENTAS”, “EL PRODUCIDO DE LA  COSECHA” … Es correcto decir: “EL PRODUCTO DE LAS VENTAS”, “EL PRODUCTO DE LAS VENTAS”, “EL PRODUCTO DE LAS COSECHAS”. Asì mismo de  CONDUCIR = CONDUCTO; de PRENDER = PRESO; de BENDECIR = BENDICTO.
- El anglicanismo “SOFISTICADO”, tan empleado últimamente con referencia a los armamentos y también en lo atañadero a elementos altamente tecnificados, electronizados o complicados, està erróneamente aplicado, puès, “Sofisticado” significa: adulterado ò falsificado.

Gabriela Bruch



I
 
Aquel que sabe de travesías, cruza el viento con la tierna furia
de ese fruto de septiembre
que dormía
con las alas rotas
debajo de mí.
 
II
 
Ella decía que habla una torre, la torre
màs alta de la ausencia...algo asì.
Allí estás
desde tiempos sin memoria.
 O no.
Recuerdo la tarde que subiste, tu bufanda
enmarañada y tu
pullòver azul.
 
Ni siquiera te diste vuelta.
 
III
 
 
Yo te quería.
No lo puedo creer, pero
yo te quería.
Vagaba por las lluvias tormentosas
de agosto,
por las tórridas veredas de enero,
por los rieles y los cerros,
también por el mar.
Sòlo por.
 
Yo te quería.
 
IV
 
Harta del hartazgo de sentir que mientras repiten frases hechas por otros, ni se fijan en quien tienen al lado, le pisan la cabeza, le devoran los sesos, le aplastan el corazón ; pero después con cartelitos pretenden hacerme creer que quieren arreglar el mundo, ese mismo mundo que destruyen con esos ojos muertos de indiferencia.


Lomas de Zamora, (Pcìa de Buenos Aires). Argentina. Poeta, directora de Revista “La Iguana” y de la editorial del mismo nombre.
Publicò:  Naturaleza de lo Oscuro" (ED Weben, 2000); "Open Door, los poemas del Hospicio (Ed Weben, 2008) Y "Agosto, Febrero, Diciembre" (Ediciones de La Iguana , 2010).Actualmente está trabajando en su nuevo material, llamado "Madriguera"
Contacto:  bruchgaby@gmail.com
 

Claudia Cosenzo



Otoño
 
 ¿Es acaso el otoño una estación del año?
O es el momento exacto donde la naturaleza
se despoja de aquello que la agobia
dejando al descubierto su verdadera esencia.
Ese estado donde las hojas secas se deslizan
acariciando  lo invisible, lo imaginado,
lo irreal de lo que nos rodea.
Formando parte de una metamorfosis
de colores entre ocres y amarillos
develando su espíritu oxidado, azafranado.
Se va decolorando lentamente,
hasta quedar  en un estado envejecido.
Cual un retrato en sepia se proyecta
ante el  entorno, durante el tiempo
que tarda en despertar la primavera.
 
 
Lluvia interna
 
Un manantial  se acumula
bañando mis entrañas
purificando el alma.
Sublime cúmulo de lágrimas,
habitas donde las tristezas
se aferran hasta los huesos,
donde se esfuman las sonrisas
ocupando el lugar en que se
esconden los recuerdos.
Florecen las gotas,
es la lluvia de mi cuerpo,
responsable de evaporar
las tristezas atesoradas.
Agoniza el tiempo,
mientras avanzan las agujas
del reloj interno, llueve...
Mis ojos son testigos
de su recorrido intenso.
llueve lágrimas mi cuerpo.
Lluvia intensa y poderosa
aguarda inquieta,
la próxima sonrisa
hasta desvanecerse
reflejando un arco iris.

 Nacío en la ciudad de Río Tercero en la provincia de Córdoba. Radicada en la actualidad en la localidad deArequito, en la provincia de Santa Fe (Argentina). Poeta. Participo de talleres literarios, ha formado parte de varias antologías con cuentos breves y poesía. Obtuvo algunas menciones en el género “poesía”. Actualmente està trabajando en la  primer novela.