sábado, 19 de marzo de 2022
Libros
Tinaja
mujer (poemas), de Irma Droz. Santa
Marìa de Punilla (Còrdoba) Argentina.
Esta
es mi pequeña historia,
Leyendas Argentinas
Leyenda
del Toro-Yacu
Cuenta
la leyenda que en las volcánicas tierras santiagueñas había hace muchos años
una inmensa laguna alimentada por varias vertientes naturales, en esa época los
pobladores subsistían de sus siembras y la crianza de animales, ya que todos
poseían abundante hacienda. Notaban asombrados que poco a poco desaparecían los
animales de los campos. Luego de incesante búsqueda el asombro de la gente no
tuvo límites al encontrar a todos los animales reunidos alrededor de la gran
laguna. No entendían qué les había hecho abandonar sus corrales y sus campos
para hacer ese largo peregrinaje. Era como si una fuerza irresistible los
dominara. Entonces un joven y fornido poblador intrigado ante ese hecho se
ofreció para cuida el rebaño, con la esperanza de descifrar el misterio. Se
instaló debajo de un coloso algarrobo, la siesta caía como plomo candente; la
tarde discurrió lentamente hacia su destino de ocaso y el joven decidió volver
a su rancho.
Durante
varios días volvió a su lugar de observación bajo el algarrobo; obstinado
vigìa,barrìa el paisaje con su mirada.
De
pronto pareció como que nada se movía. Eso llamó la atención del joven.
Comprendió entonces que se había producido un profundo silencio; dos minutos
después, el ganado comenzó a mugir como desesperado, todos los animales al
borde del agua rasgando con sus pezuñas el barro. El muchacho desconcertado vio
que algo comenzó a emerger de las azules
aguas; era un soberbio toro, de unos cuernos reluciente oro que brillaban bajo
el sol igual que su dorada piel. El joven enmudeció de asombro, buscó su lazo,
revoleó y enlazó semejante animal. Este de un solo tirón se internó de nuevo en
la laguna; era bello, colosal, hermoso. Después de entonces todo volvió a la
realidad.
Desde
entonces se dice que el Toro-Yacu era el padre de toda la hacienda.
Toro-Yacu: Toro del Agua.
(Leyenda de Toro- Yacu. Las Termas de Rìo Hondo.(Santiago del Estero). Argentina)
Pedro B. Palacios (Amafuerte)
Vera violetta!
En pos de su nivel se lanza el río
Por
el gran desnivel de los breñales;
El
aire es vendaval, y hay vendavales
Por
la ley del no - fin del no - vacío;
La más hermosa espiga del estío
No
sueña con el pan en los trigales;
El
más noble panal de los panales
No
declaró jamás; yo no soy mío:
Y el sol, el padre sol, el raudo foco;
Que
fomenta la vida en la natura
Por
fecundar los polos no se apura,
Ni
se desvía en ápice tampoco …
¡Todo lo alcanzarás; solemne loco,
Siempre
que lo permita tu estatura!
Nada
En el mar de la esperanza
Boga
el hombre de continuo,
Ora
errante, ora en bonanza,
Ora
en oculto camino.
En
la frente desconfianza
De
su incógnito destino,
En
el pecho vanagloria,
En
el recuerdo una historia.
Sigue así, de cada luna
Mirando
la faz serena,
Como
la humilde laguna
Siempre
besando la arena
Sin
recompensa ninguna
A su
ignorada faena:
Porque
es su afán vanagloria
Y
siempre igual es su historia.
Pasan años siempre ciego,
Llega
el fin de su calvario,
Y
afán y gloria van luego
Al
fondo vil de un osario,
¡Tanto
valor, tanto fuego
Extingue
un leve sudario!
Es
la vida, camarada,
Llama,
estopa, viento …y nada!
Conocido
también por el seudónimo de Almafuerte, fue un Poeta y periodista argentino.
1854 San Justo (Buenos Aires) - 1917 La Plata (Buenos Aires)
Publicò: Lamentaciones ; Siete sonetos medicinales ; Evangélicas ;Poesías ;Poesías
Completas ; Nuevas Poesías ; Milongas clásicas, sonetos medicinales
y Dios te salve. Discursos ; La inmortal;El misionero ;Trémolo; Cantar
de los cantares; La sombra de la
Pescado Rabioso
Grupos y Letras en el Rock Argentino
Iniciado del alba
Puedo
ver
Aquello
que no pensé
Y
así es
Que
de haber pensado en aquel
Con
las uvas bajo el sol
Y el
temor
Y el
agua de la piel
Y
así es
Que
el viento bruma le dio
Como
el beso de la piel
(Y
aquí se esconde el beso
Sin
memoria)
Luna
del alba
(Como
el beso)
Ligustros
húmedos
Y el
pueblo que amanece sin gemir
Puedo
ver (Puedo ver)
Aquello
que no pensé
Y
así es
Que
de haber pensado en aquel
Con
las uvas bajo el sol
Y el
temor (Y el temor)
Y el
agua de la piel
Y
así es
Que
el viento bruma le dio
Como
el beso de la piel
(Y
aquí se esconde el beso
Sin
memoria)
Luna
del alba
(Como
el beso)
Ligustros
húmedos
Y el
pueblo que amanece sin gemir
(Álbum:
Pescado 2 - 1973)
Fue
un grupo argentino de rock, liderado por Luis Alberto Spinetta, acompañado
inicialmente por el baterista Black Amaya y el bajista Osvaldo
"Bocón" Frascino. El trío se transformó en cuarteto con la
incorporación del teclista Carlos Cutaia. Finalmente David Lebón sustituyó a
Frascino
Historias de: .... Cosquìn
La
Mandinga
Cuando en 1958 llegué a Cosquín,
una vecina anciana, llamada Anita, me contó esta historia. Las márgenes del
río, ese lugar que después llamaron La Mandinga, estuvo habitado por nueve
indios que vivían de robos, asaltos y disturbios; los llamaban “Los Mandingas”.
Eran altos, oscuros, con cabelleras largas y negras, llevaban poca ropa, hecha
de cueros y ceñían sus pantalones con sogas y nudos rústicos. Nadie, sin
embargo, sabía que uno de ellos era una mujer. Ella vestía de la misma manera;
de ese modo pasaba desapercibida entre los hombres, sus compañeros, que la
trataban como si fuera uno más. También se ignoraba de dónde habían venido pero
todos les temían. Una noche, el cocinero de una posada que asaltaron los
persiguió a caballo y alcanzó a la india. Creyendo que era un hombre comenzó a
propinarle una soberana paliza y logró que la india gritara de dolor. Asombrado
el muchacho le arrancó el chaleco con la camisa y descubrió el engaño. Acurrucada en el piso,
la mujer lo miraba llena de espanto, pero sin llorar. El hombre en un arrebato
de vergüenza la cubrió con su abrigo. Luego, dejándola ir, la ayudó a montar el
caballo, que misteriosamente no se había espantado y esperaba manso allí, a su
lado. Desde entonces, cuando se escuchaba un tropel de caballos en las
proximidades del lugar, el cocinero decía. –“Allí están, ésos son los indios de
La Mandinga”. Ana contaba que, tiempo después, el cocinero Juan, que así se
llamaba el muchacho, trajo una mujer de piel oscura a su casa, con ella formó
su familia. Los indios se dispersaron y desaparecieron. Tal vez se afincaron en
otro lugar, pero nadie supo exactamente qué rumbo tomaron. Yo siempre me
pregunto…¿habrá podido acallar esa mujer con piel color de tierra los gritos
rebeldes de su corazón para vivir una vida entre puertas, cerrojos y paredes?
No lo sé… pero… eso sí, por las noches, durante mucho tiempo… se escucharon, y
aún hoy se escuchan, alrededor de lo que fue después el barrio de “La
Mandinga”, relinchos y el trotar de un caballo, que parece amansado por indios,
al que nadie nunca ha podido ver.
Nilda María Sampaoli.
Escritora.
Cosquìn
(Còrdoba) Argentina
Jorge Tarducci
Voz plateada
La
luna me dictó
una
palabra...
era
plateada su voz
...aunque
ronca;
y en
un instante un rayo...
me
atravesó, sin piedad.
Viento Furioso
Sereno
descenso,
voraz
inmiscuirse
en
los pliegues
intrincados,
brumosos;
del
viento furioso,
que
noche y día
suele
sacudirnos.
Ingenioso
gienecillo
Ángel
des-alado,
indómito
y blancuzco,
que
trepa espacios,
en
alineadas columnas decoradas…
ingenioso
geniecillo
no
ensombrezcas…
los
días sin horarios,
de
maniquíes estatuarios.
Poeta
Venado
Tuerto (Sta Fe). Argentina.
Publicò::
Curte, obliga y plasma.; Surco y Esencia
; Antología. 3(Recopilación)
Orlando Valdez